viernes, 19 de junio de 2009

La estetica chicha


La "cultura chicha" no sólo se ha convertido en un referente de lo informal, también ha adoptado una estética específica que ha terminado extendiéndose en el tejido social del país, generando en sí misma un mecanismo de inclusión.
Por eso, la cultura chicha transmutó lo rural andino en algo más común, algo que podía ser asumido para integrar dos mundos, el andino-migrante con lo citadino. Y principalmente por el uso de códigos comunicacionales comunes a ambos: el idioma, por un lado, y la plástica. La plástica chicha no es ya "telúrica", marcadamente andina. Se ha transformado en la vistosidad colorida que conocemos, la cual sin embargo mantiene una identidad ajena a lo citadino. Esta plástica logra ser un puente más efectivo aún. El poster chicha, colorido y aparentemente caótico, es un reflejo de la misma estética que inspira a la música chicha: ruidosa, llamativa, con un fuerte afán por la atención del espectador u oyente, y la moda que realza su atrevimiento, creatividad y originalidad.
La moda es más fácil de usar cuando no incomoda. Y mejor aún cuando ha sido trabajada con un concepto que trasciende lo efímero. Y luego de ver a la cultura chicha, en la televisión, radio, prensa, música, incluso la comida, debemos de concluir que la “chicha” no es nada efímera, que llegó hace mucho tiempo atrás, migró del ande para instalarse en la ciudad y permanecer aquí.

Chicha de moda


Lo chicha sugiere también lo ordinario, corriente, perteneciente al vulgo, a la gente "maleada", "achorada". Cuando ya el vocablo pertenecía a la música se le calificó como "fenómeno cultural" convirtiéndolo en objeto de estudio atento por científicos sociales, y en particular por los observadores de las mentalidades (conductas y pensamientos comunes de una comunidad).
Poco a poco, lo que fue vocablo despectivo ha llegado a ser timbre de orgullo, por lo menos en lo que a música y moda se refiere.

Día del trabajador con Bareto

Un día animado con Bareto, fieles a su lema “Porque los trabajadores merecemos festejar duro y parejo!” Es así como notamos cada vez más cerca de nosotros aquella música cumbia, música que proviene de los lugares más alejados de la ciudad, y hoy en día nos roza el alma en las discotecas. Tal vez sea el inicio; tal vez, un futuro precipitado. En días festivos, la música popular esta masificándose, invadiendo nuestras vidas en un abrir y cerrar de ojos; no obstante, aun existen personas alejadas a estos estilos innovadores, pero en un porvenir no muy lejano, todo estará mezclado y completamente masificado. Este es un video donde se muestra a Bareto festejando el Día del Trabajador, en homenaje a todos los peruanos de culturas populares que laboran sin descanso en el transcurso de cada día.

Bareto y familia enamorando al Perú


El grupo peruano sigue encaminado con el éxito de su segundo CD, Cumbia; a partir de éste último, existen más fusiones y diversos homenajes a maestros de la música popular. Bareto es una banda instrumental que sigue la tradición de agrupaciones como Black Sugar y los Belkings, que se convirtieron en verdaderos animadores de las fiestas de toda una generación de peruanos con un sonido original. Asimismo, realiza actos de ayuda social, lo cual los eleva a un plano benéfico y contributario para la sociedad, haciendo partícipes e integrándose con ella. Este es el caso del concierto que dieron el miércoles 3 de junio en Vocé, en beneficio a Wilindoro Cacique, el legendario vocalista de Juaneco y su combo, tras un derrame cerebral del cual viene recuperándose lentamente; a falta de recursos para costear su tratamiento, Bareto decidió ayudarlos. Este evento unió a muchísima gente hincha de Bareto y de Wilindoro, integrando a un público más numeroso en una discoteca tan conocida y popular. Esto fue realizado bajo el nombre “Todos unidos por Wilindoro”, que tuvo más que una llegada.

Chicha para cantar y bailar

La cultura chicha, está relacionada con el surgimiento de la música chicha. Este género musical no ha creado una nueva cultura distinta sino ha agarrado, desde la producción musical-cultural, una forma de expresarse de los migrantes provincianos de la ciudad. Esta forma de expresarse se manifiesta en la música, que es una mixtura, el producto de intercambios culturales.
Los grupos musicales del centro del país mezclaron la cumbia colombiana con sones andinos, generando la "música chicha". Respecto a esta historia, se coincide en que fueron "Los Demonios del Mantaro" quienes en los años 60 comenzaron a interpretar con ritmo peculiar "La chichera", cuya grabación, en 1966, batió records de venta. En 1970, el líder del grupo Los Ecos, editó un disco en el que adjetivaba su música con el término "Chicha", diciendo en una entrevista que "Aunque muchos no asumen lo de "chicheros" o "chicha" por el peyorativo manejo que hacen del término, otros sí se sienten orgullosos".
El fenómeno ya había sido advertido por antropólogos como Degregori quien observó que la música chicha era expresión de un fenómeno cultural que tenía que ver con las nuevas presencias andinas en la capital. En 1984 escribió:
"La chicha permite la cohesión grupal de esa inmensa masa de migrantes andinos, articulados cada vez más estrechamente a aquellos que no migraron, o regresaron, o se aprestan recién a migrar (…) la chicha es cada vez más el remate final y multitudinario de infinidad de fiestas andinas, folklóricas y patronales en sierra, selva y costa (…) el público criollo, limeño, ha desertado del vals criollo por la "salsa" como ritmo favorito de las fiestas , pero incluso ésta es derrotada ampliamente por los huaynos y la chicha, que llenan coliseos y desbordan estadios…".
En los años 90, los locales para bailar la cumbia andina eran llamados "chichódromos" y estaban en el centro de Lima. En amplios terrenos que servían para estacionar autos en el día, se improvisaban estos lugares donde se vendían carteles, discos. El grupo favorito era Los Shapis, y la estrella máxima "Chacalón", que reunió a 20 mil personas en su entierro diez años más tarde. El público era fácil de identificar, jóvenes migrantes o hijos de migrantes, de bajo nivel sociocultural.
La "chicha" peruana merecería ser titulada una cultura, o "subcultura" que ha crecido al lado de las populares tradicionales y de las importadas del norte.

La cultura chicha

A esta nueva cultura se le denominaría de diferentes maneras; indígena, popular, pero la que perduró y de la que se habla en este blog es con la que más se han identificado la mayoría de peruanos: la cultura chicha, ella es parte de nosotros así como nosotros somos parte de ella.La cultura chicha es una cultura de masas que de alguna forma unificó a un país antes dividido por sus distinciones geográficas - raciales. No es sólo un fenómeno que invade Lima si no que está presente en todos los rincones del país y orgullosamente podemos decir que nos representa.De norte a sur y de este a oeste la cultura chicha está impregnada en nuestra forma de vida, lo vemos en todas partes, desde los anuncios de colores que invaden y dan vida a tristes y solitarias paredes hasta cientos de teléfonos públicos a lo largo y ancho del territorio nacional. No es raro advertir distintas formas de vestir en chicas que antes es muy probable que no se hubieran puesto un traje incaico, la comida fusión o novoandina está presente hasta en los mejores restaurantes y eso no es más que lo que come toda la gente de la sierra que ven que su menú diario se ha convertido en la sensación gourmet de un caro restaurante.Hablemos de música… la música chicha se ha apoderado del país casi sin que nos demos cuenta, de un momento a otro el huayno se vio fusionado con cumbia y se formó un nuevo estilo al que hoy estamos muy acostumbrados. Este nuevo estilo de música dejó el AM y se instaló en las mejores estaciones de radio a nivel nacional, traspasó conos y le puso las pilas a todo este nuevo público miraflorino que lo recibió con las manos arriba en una de sus más selectas discotecasDe Chacalón a Tongo han pasado varios años y en todo ese proceso se han formado grupos chichas que hoy en día son más famosos que cualquier cantante de antaño. La música chicha se ha instalado en todos los sectores de la sociedad peruana y no hay rincón del país que no haya bailado al menos una vez con sus pegajosas melodías. Lo chicha más que estar de moda, está presente y seguirá por muchos años más, este es solo el inicio de una cultura que unió masas, destruyó escalones y puso a todas las personas en el mismo lugar. Ya sea en Iquitos, en Piura, en Los Olivos o en Miraflores la música chicha levanta de su asiento a cualquiera y nos hace reflexionar (al terminar de bailar claro) de cuan peruanos somos, de cómo las diferencias no existen cuando estamos a gusto con algo, este gusto es el gusto por lo propio, por un ritmo que pudo hacer lo que muchos antes habían, sin éxito, intentado, unió personas y disminuyó brechas antes inmensas.

..en sus inicios

En la década de 1950 una fuerte ola migratoria sucumbió el país, miles de personas dejaron su tierra de origen, generalmente en la sierra del país y se trasladaron a Lima en busca de nuevas oportunidades de trabajo y un estilo de vida diferente. Se instalaron en la periferia de la ciudad y crearon sus propios espacios, crearon una nueva ciudad llena de nuevas costumbres. Olores, colores y sabores diferentes llegaban a apoderarse de la capital. Los limeños natos no accedían a esta nueva cara de “su” ciudad, por alguna razón no querían darse cuenta que su aristócrata Lima estaba creciendo para todos lados y que un gran número de nuevos habitantes se estaba imponiendo creando un nuevo sector en la sociedad.
Los prejuicios de antaño resurgieron y los limeños se empecinaron en no aceptar la integración de un nuevo grupo social, sin embargo, lo que no se dieron cuenta sino hasta hace muy poco es que somos una sociedad de mezclas, un amalgama de razas que está presente en todas los rincones del país y cada vez se da más a conocer. La mayoría de personas se enorgullece de Machu Pichu y de la grandiosidad del imperio incaico pero desestima y menosprecia a los indígenas de hoy en día. Somos uno sola, una única nación. "El que no tiene de inga tiene de mandinga" escribió un sabio Ricardo Palma. La nueva sociedad que se formó tras las migraciones estaba dispuesta a todo para hacer perdurar sus orígenes, por fin las palabras de José María Arguedas en su libro "El zorro; de arriba y el zorro de abajo" empezarían a resonar en las paredes de la capital; una nueva sociedad le esperaba al Perú, una en la que todo se entremezcle y podamos llegar a ser una sola.
Esta nueva sociedad que se estaba abriendo paso en la capital trajo consigo todas sus costumbres. Estaban tan lejos de su lugar de origen que de alguna manera tenían que recordar a los que habían dejado; todos los inmigrantes se reunían en fiestas grandes, donde las polladas y el huayno hacían alusiones a tierras lejanas, a parientes que no estaban y a antiguas costumbres. Se va formando un nuevo grupo social dispuesto a formar parte de esta gran ciudad. Colores, sabores, olores y música llegaron a Lima para instalarse y darse el lugar que merecían dentro de esta gran cultura. De alguna forma toda esta mezcolanza dio origen a una nueva cultura que se desligaba totalmente de lo tradicional, de alguna forma este nuevo sector de la sociedad había iniciado algo casi sin darse cuenta, había iniciado una integración de masas que se haría cada vez más y más fuerte, rompería esquemas y se establecería en lugares antes nunca imaginados.
Esta nueva cultura se iría expandiendo por todas las zonas de la capital e iría formando una nueva identidad nacional de la que nadie escaparía. Provenía de barrios populares pero poco a poco se iría instalando en todos los rincones de Lima, democratizándose y haciéndose cada vez mas parte de una sociedad antes segmentada.